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Antiguamente la fama de un restaurante residía únicamente en las valoraciones que un comensal realizaba solo por su cocina. La habilidad del chef era el único reclamo pero ahora se tienen en cuenta muchas más cosas. El público valora desde la mantelería, la vajilla, el mobiliario, la decoración… hasta la iluminación. Todo suma para garantizar al comensal una velada inolvidable y hacer que el cliente vuelva.

Si antaño bastaba con colocar algunos fluorescentes o bombillas para iluminar el restaurante, bar, o lugar de copas… sin importar la cantidad, la calidad, ni el coste que ello suponía, ahora las nuevas tendencias, y sobretodo debido al aumento del precio de la energía ha hecho que la iluminación en los restaurantes sea un factor importante a tener en cuenta.

La revolución de las lámparas LED

Gran cantidad de razones están llevando a los negocios a modificar sus luminarias tradicionales por las nuevas de tecnología LED: el bajo consumo de energía, la versatilidad de diseños novedosos y funcionales, la facilidad de instalación, la baja contaminación, la largar durabilidad de las bombillas, su baja emisión de calor disminuye el uso de aire acondicionado, etc. Son tantas sus ventajas que los restaurantes, como cualquier otro local , deciden dar el salto y renovarse antes que sucumbir a las eléctricas.

Iluminar por zonas

La iluminación juega un papel importante para lograr que cada espacio tenga el ambiente deseado, desde zonas frías donde se realiza el trabajo y se requiere un ritmo ágil hasta zonas más cálidas que invitan a la tranquilidad y el sosiego.

Consejos a tener en cuenta para rediseñar la iluminación de un local de restauración:

  • Fachada: Dicen que la primera impresión es la que cuenta y lo primero que se ve es su exterior. Por lo que una entrada correctamente iluminada, en su justa medida, en sintonía con la iluminación de su interior, y que transmita el concepto que queremos ofrecer, será muy importante para empezar a atraer a nuevos clientes.
  • Recepción: Es la primera zona que el cliente ve al entrar al restaurante. Un espacio en el que se puede hacer una idea, de lo que encontrará en el salón. Una iluminación cálida y acogedora será idónea para hacer la posible espera más agradable.
  • Salón: La iluminación de los techos y paredes, es fija, por lo que es importante acertar en la elección y conocer con precisión los punto de luz que serán necesarios teniendo en cuenta columnas, zonas muertas, ángulos de focos, temperatura de la luz, luminosidad… Si desconoces el significado de todos estos conceptos es recomendable la lectura de “iluminación industrial” en la que se explican brevemente y que pueden ser aplicables a cualquier local comercial y de restauración (bares, restaurantes, salones, lugares de ocio).
  • Barra: Es un lugar de mucho tráfico, sobretodo en restaurantes que tienen zona de espera o lo utilizan de ambiente para tomar una copa después de la cena. Es necesario que la luz destaque este ambiente para ello es recomendable colocar bombillas o lámparas con haz de luz puntual dirigida. También se puede colocar una línea de pequeñas lámparas LED en el mismo filo de la barra, sin olvidar la zona trasera.
  • Mesas: Una vez los comensales han tomado asiento, llega el momento en el que más tiempo transcurrirán en el restaurante, por lo que sus sensaciones les dirán si merece la pena repetir la experiencia o no. La iluminación de las mesas ha de ser muy concreta, deben crear un ambiente acorde a la tipología del local y evitar comer en la penumbra o con un exceso de lúmenes. Puede utilizarse puntos de luz móvil o bien una fija que desde el techo, como iluminación general o simplemente un complemento a la anterior. En este último caso debe de haber una distancia de entre 65 a 90 cm entre la superficie de la mesa y la lámpara.
  • Cocina: Es el espacio de trabajo por lo que se necesita buena visibilidad y para ello se requiere una iluminación más fría, intensa y abundante, que enfoque bien las áreas de manipulación de alimentos. La moda del concepto de cocinas abiertas para que los clientes puedan ver en todo momento el funcionamiento de la misma, requiere aún más transmitir una imagen de transparencia, calidad e higiene.
  • Servicios: Es típico que el personal que entra en los servicios públicos se dejen las luces encendidas, los grifos abiertos… Lo que resulta un gasto elevado y totalmente innecesario. Con la instalación de sensores de presencia sólo se activará la luz al detectar a una persona que entra al tocador o lavamanos del baño o al propio wc.
  • Detalles: Iluminar una vitrina, el mostrador, un rincón… destacar un elemento concreto como puede ser una carta, un cuadro o una escultura, para ello se utilizarán puntos de luz LED dirigidos que proyectan un haz de luz concentrado para que el elemento en cuestión gane protagonismo.
  • Zona exterior: Muchos locales de restauración tienen terraza o jardín, en ese hay que acondicionarlo para sacarle el máximo partido y para ello la iluminación de exterior será un buen reclamo. Esta deberá ser cálida y abarcar toda la zona, en caso necesario se puede colocar luz móvil como de apoyo en cada mesa en caso de que la general de exterior sea deficiente.

Si tienes un bar, restaurante o cualquier negocio de restauración, sabrás que la inmensa cantidad de horas que las luces están encendidas ocasiona un elevado consumo. Por esta, y otras razones, es importante activar un plan para reformar la iluminación tradicional sustituyendo las viejas bombillas por nuevas de tecnología LED. Si necesitas asesoramiento sin compromiso en Alealuz podemos ayudarte.